Va de Sant Valentí....
holaiquetal | 14 Febrer, 2006 18:20
Quan aquest matí un bromista m'ha felicitat per telèfon, no he caigut que era Sant Valentí fins que he passat davant del Corte Inglés i he comprovat la cursilada d'aparador que reapareix un any rere l'altre.... I per si és poc i pensava acabar el dia sense més ensurts, llegeixo dues notes d'agència aquesta tarda amb la descripció de com es desenvolupa aquest dia dels Enamorats tant a Estats Units com al Japó. La cosa té delicte.....
Jets privados y joyas en el "Día de los Enamorados" más exclusivo
Nueva York, 14 feb (EFE).- Los locales más exclusivos de Nueva York han ideado la receta perfecta para celebrar hoy el día de San Valentín de una manera única e irrepetible, siempre y cuando uno de los enamorados sea, además, millonario.
Noches de hotel, joyas, cena a la luz de las velas o los clásicos bombones cobran una nueva dimensión cuando están asociados a nombres tan prestigiosos como la joyería Tiffany, el hotel Ritz-Carlton o la chocolatería Charbonnel et Walker.
Los hoteles más lujosos de la "Gran Manzana" se han lanzado en una competición por ofrecer la experiencia más exclusiva para el día de San Valentín, aunque con un precio muy alejado de lo que la mayoría de los mortales puede pagar. La oferta más tentadora y prohibitiva -unos 850.000 dólares- lleva el nombre del hotel Ritz-Carlton, situado frente al Central Park, y que presume de ser uno de los más lujosos de la ciudad. Si el dinero no es un problema, el "pecado" del Ritz-Carlton incluye un viaje a Nueva York en jet privado, que permanecerá a disposición de los clientes los tres días que pasen en la suite real disfrutando de unas maravillosas vistas al Central Park. Durante la estancia, los invitados podrán degustar los manjares más selectos -caviar y champán de la marca Cristal, relajarse en unas sesiones de hidroterapia en su 'spa', y descubrir el regalo final: un exclusivo diamante de la casa Tiffany de 10,14 quilates.
Por 150.000 dólares, el hotel Buckingham propone un paquete más económico que incluye un jet privado y una limusina, además de un romántico paseo en carruaje por Central Park, un concierto privado de piano, y regalos de Tiffany y los almacenes Bergdorf Goodman. Más tiempo necesitará la pareja que disfrute en exclusiva la escapada de San Valentín que propone la cadena de hoteles Millenium, por un precio de 125.000 dólares. La hoja de ruta de este viaje de cuatro días incluye estancias de una noche en Alaska y Los Angeles, para terminar con una cena en el escenario del teatro Hudson de Nueva York. Una propuesta original es la del restaurante "Tavern on the Green", también en el pulmón de la "Gran Manzana", Central Park. Las parejas que visiten el restaurante esta noche, además de disfrutar de una cena exclusiva elaborada para la ocasión, tendrán la oportunidad de participar en un concurso en el que se elegirá a la pareja más compenetrada. Los vencedores recibirán como premio un viaje para participar en el Festival Internacional del Amor que se celebrará en las islas Bermudas entre el 16 y el 20 de febrero. Como cada año, las joyas se convierten en protagonistas en esta festividad, momento en que las joyerías más prestigiosas aprovechan para presentar sus colecciones dedicadas al amor. La joyería Tiffany y la tienda especializada en relojes Tourneau han creado colecciones de joyas y relojes temáticos para que las personas que recurran a este regalo recuerden este momento con una pieza única, cuyo precio supera los varios miles de dólares. Para los bolsillos más modestos, el chocolate se convierte en un buen acompañante para este día, que las tiendas de dulces de los alrededores de la Quinta Avenida aprovechan para mostrar sus mejores creaciones. Entre ellas, "La Maison du Chocolat" o "Charbonnel et Walker", que llenan sus escaparates de corazones de chocolate y ofrecen sus surtidos para endulzar el día a los enamorados. No obstante, disfrutar de estas delicias artesanas puede suponer, además de un disgusto en la báscula, un pequeño golpe al bolsillo, ya que decir "te quiero" con bombones, trufas y caramelos de "toffee" puede costar un mínimo de 200 dólares. EFE
Un año más, chocolate vence recelos femeninos en San Valentín
Por Juan Antonio Sanz
Tokio, 13 feb (EFE).- Un año más, la costumbre que obliga a las mujeres niponas a regalar chocolate a sus novios, jefes y colegas laborales por San Valentin se ha impuesto, aunque con mayores recelos que nunca y augurando una futura rebelión dulce en Japón.
El 14 de febrero es un día esperado por los hombres en Japón, pues quien más y quien menos tiene una compañera o subordinada en el trabajo que mañana se desvivirá para hacerles llegar su "aprecio" en forma de bombones, pastelitos o caramelos de chocolate. Se trata del "guiri-choco", el "chocolate por compromiso" que se entrega en esta celebración importada desde Occidente y que muestra el amor sobrehumano de los japoneses por el consumismo, venga de donde venga y aunque suponga una dolorosa experiencia para los bolsillos, en este caso los femeninos. Estos días podían verse en cualquiera de los grandes almacenes de Tokio departamentos especiales para la venta de chocolate, en torno a los que se formaban colas interminables de señoras y señoritas.
Sólo por el semblante mostrado durante la compra y el dinero gastado se podía adivinar con seguridad si el destinatario de los bombones o chocolatinas era el jefe avinagrado, el colega cotilla y chivato, el recién adquirido novio o el marido aburrido cuyos únicos intereses pasan por el sake, el sumo, el béisbol e internet. El año pasado, las mujeres japonesas se gastaron en los "guiri-chocos" de San Valentín cerca de 53.000 millones de yenes, esto es, unos 450 millones de dólares, el doble que en 1980. Los más beneficiados fueron las empresas chocolateras que en estas fechas hacen su "agosto" y las firmas que exportan a Japón ese dulce, con Ghana a la cabeza (41.670 toneladas en 2004), seguida más lejos de Ecuador (5.772 toneladas) y Venezuela (3.776 toneladas). Es en esta situación en la que está cuajando la que puede ser en años próximos la futura revolución de Japón, una manifestación más de la creciente independencia de las mujeres en este país, cada vez menos deseosas de verse supeditadas a los varones.
Según una encuesta difundida hoy por el proveedor de información por internet iBridge Corp., un 70 por ciento de las mujeres que trabajan en empresas preferirían que no existiera la costumbre del "guiri-choco" en San Valentín con jefes y compañeros de trabajo. Un 42 por ciento de las mujeres entrevistadas afirman que hacen esos regalos simplemente "como una forma de comunicación" y otro abultado 40 por ciento porque es "una costumbre anual". Eso sí, en ninguno de los dos grupos se ve entusiasmo alguno en llevar a cabo esta práctica tan gravosa para los monederos, con un gasto que demanda a cada mujer una media de 40 dólares para los jefes y colegas, y entre 25 y cien más si hay novio de por medio. Pese a las protestas, un 47 por ciento de las mujeres consultadas dicen que llevan preparando las compras para el 14 de febrero desde hace días e incluso un 26 por ciento comenzó el acopio de chocolate una semana atrás. Y aunque un 49 por ciento de los hombres también consultados en esta encuesta señalan condescendientes que no se sienten "aludidos" por esta costumbre, sin embargo, un 88 por ciento de ellos aseguran que se comerán todo el chocolate que les regalen. Ante este desprecio altivo, no es de extrañar que un 58 por ciento de las mujeres que regalan el "guiri-choco" se sientan "infelices" o incluso "sumamente desgraciadas" por tener que hacer ese esfuerzo.
En otra muestra de este desagrado creciente a regalar chocolate a hombres de los que pocas prebendas se pueden recibir, las mujeres niponas están orientando sus ansias consumistas por otras vertientes. Por ejemplo, este año se han hecho famosas las escuelas para preparar regalos de chocolate de San Valentín destinados a mascotas, especialmente perros, con pasteles que hacen furor sobre todo en las sufridas amas de casa, que ya esperan más atención de sus peludos amigos que de sus maridos. Los pasteles tienen forma de hueso, miden entre 15 y 10 centímetros y llevan un mensaje de amor que ya quisieran muchos cónyuges.
CONCLUSIÓ: Potser el nostre Sant Jordi no és tant glamurós, però de ben segur que ara per ara, i més llegint tanta tonteria junta, em segueix fent més il·lusió que qualsevol altra festa d'importació! NI SIMPSONS NI VALENTINS CURSIS! Com deia aquell, "Visca la cultura popular"!
Quin "bromista" era aquest....?
Marta | 14/02/2006, 19:16